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domingo, 17 de abril de 2011

El Caballero Bayard

A partir de ser nominado como embajador ante el Rey Francisco I,
Dago conoce al Caballero Bayard

"el caballero sin miedo ni tachas"



Pierre III du Terrail, señor de Bayard, que queda cerca de Genoble, fue mas conocido por el sobrenombre de Bayard o de caballero Bayardo en español, Pierre III du Terrail, fue hijo de Aymon (o Amon) y de Hélène Alleman-Laval, fue un noble delfinés, nacio en Pontcharra en 1476, muerto en Rovasenda en 1524, que participó de forma destacada como caballero en las guerras de Italia


Su vida y sus hazañas fueron contada por uno de sus compañeros de armas, seguramente Jacques de Maille (en la Très Joyeuse).
Se trata del personaje histórico que da origen a la leyenda del «chevalier sans peur et sans reproche» (el caballero sin miedo y sin tacha) y simboliza por excelencia los valores de la caballería francesa a finales de la Edad Media.


Fisicamente era guapo, alto, esbelto, de ojos y cabello negro, tez bronceada y perfil aguileño. Su carácter era alegre, generoso hasta el exceso —lo que hacía que siempre tuviera el bolsillo vacío—, sobresalía como jinete y en el manejo de la espada, y estaba, en fin, adornado con tantas cualidades que no tardó en hacerse amar por toda la corte de Luis de Luxemburgo como paje del Rey carlos VIII.


Cuando el rey invadió Italia, y los Estados italianos formaron una liga contra él. Los franceses ganaron la batalla en Fornovo, a pesar de que el ejército enemigo era mucho más numeroso. El campeón ese día fue nuevamente Bayardo. El enemigo había matado a dos de sus caballos, su espada se había partido y la cota de mallas estaba destrozada, pero a pesar de todo había logrado apoderarse del estandarte real de Nápoles. Allí mismo, sobre el campo de batalla, el rey le armó caballero.


Garellano


En 1503, el envío de tropas francesas al Reino de Nápoles iba a servir de teatro a una de las más importantes guerras de la primera mitad del siglo. El Garellano, río que surge de la confluencia del Liri y el Gari y desemboca al norte de Nápoles, servía de separación entre franceses y españoles durante la tercera parte de la Segunda Guerra de Italia (también conocida como Campaña del Garellano). La orden dada por el marqués de Mantua, general en jefe de las tropas del rey de Francia, fue la de enviar una partida de reconocimiento para pasar el río sobre un determinado punto con barcas rápidamente lanzadas. Informado en el último momento, Bayard, se unió al pequeño grupo de exploradores sin haber tenido tiempo de prepararse adecuadamente. Pronto, los trescientos o cuatrocientos franceses y suizos que habían franqueado el Garellano fueron abordados por los 1.500 hombres apoyados por artillería que lanzó contra ellos Gonzalo Fernández de Córdoba. El ejército francés se batió en retirada.
El puente, que era muy estrecho, obligaba a los españoles a presentarse uno a uno ante Bayard, que estaba solo en la retaguardia. La valentía, la habilidad y la restitencia de Bayard hicieron maravillas. «Como un tigre suelto», dice Théodore Godefroi, « se acorraló a la barrera del puente y con su espada se defendió tan bien que el enemigo no supo discernir si estaba luchando con un hombre o con el Diablo. Con esta bella acción, se mereció la divisa de puerco espín con estas palabras: Vires agminis unus habet». Sus compañeros tuvieron que persuadirlo ardientemente para que los dejara relevarlo: el padre de Brantôme y el capitán Ymbault de Rivoire.


Muerte

En 1523, Francisco I, es derrotado, y las tropas italianas cruzaron por primera vez las montañas cerca de Lyon. Bayard fue mortalmente herido por un disparo en la parte posterior del trabuco 29 de abril 1524 en Rabel Milán, mientras cubría la retirada del ejército francés. aun con la columna vertebral rota, ordenó a sus compañeros que lo dejara y le dijo: "Nunca le he dado la espalda al enemigo, no quiero empezar por el final de mi vida."

El condestable de Borbón, que se había vuelto contra el rey de Francia por instigacion de la Corte Francesa, sigue al frente de las tropas francesas de Carlos V. Se encuentra con Bayard y dijo: - "¡Ah! El señor Bayard, dijo, que yo soy piedaso al ver en este estado, a tan virtuoso caballero! " - "Señor-respondió el hombre moribundo," no hay necesidad de piedad de mí, porque no me muero de ser hombre bueno, pero lástima que usted sirva a un príncipe y en contras de su país! . Él se estába muriendo en el campo enemigo, llorado por sus enemigos.

Su cuerpo fue devuelto a Francia y enterrado en el convento de los Mínimos de San Martín-d'Hères (cerca de Grenoble). Sus restos fueron trasladados al 21 de agosto de 1822 en la Iglesia de San Andrés de Grenoble. La admiración suscitada por el caballero Bayard, tanto durante su vida y mucho tiempo después de su muerte, se puede comparar a la inspirada en la epopeya de Juana de Arco.

Bayard encarna el líder juvenil. La clásica imagen adjunta a Bayard es el perfecto caballero que no sólo sabe pelear con talento, sino también defender a los oprimidos, y se oponen al saqueo de las ciudades conquistadas. En este sentido, es heredero de un concepto medieval del honor. Este espíritu caballeresco le permitió ser llorado su muerte por sus enemigos.

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